
Flora y el Secreto de las Sombras
Hola, soy Flora y tengo siete años. Vivo en un castillo enorme con torres que tocan las nubes y pasillos que huelen a flores frescas. Mi mejor amiga es Nina, una gatita de ocho años muy valiente que siempre me acompaña. Durante el día, me encanta usar mis crayones para dibujar dragones felices en las paredes de piedra de mi habitación.
Pero cuando llega la noche y el sol se esconde tras las montañas, mi habitación se vuelve muy oscura. De repente, las sombras de mis juguetes parecen monstruos gigantes con brazos largos y puntiagudos. Me escondo bajo las mantas con Nina y mi corazón late muy rápido porque siento que algo se oculta en los rincones del castillo.
Entonces, recordé que mamá dice que soy muy creativa. ¡Tengo una idea! Tomé mi pequeña linterna y, en lugar de asustarme, empecé a jugar con la luz. Usé mis manos para crear sombras de perritos y mariposas justo encima de los supuestos monstruos. Me di cuenta de que la oscuridad es solo un lienzo vacío y las sombras son solo formas sin luz.
Nina empezó a saltar intentando atrapar las mariposas de luz que yo proyectaba. Al iluminar los rincones, vi que el monstruo gigante era solo mi perchero con mi abrigo favorito. Me reí mucho al ver que no había nada que temer. La oscuridad no es mala, es solo el momento en que la luz descansa para volver mañana.
Ahora, cada vez que las luces se apagan en el castillo, me siento tranquila. Sé que con mi imaginación puedo transformar cualquier sombra en una historia divertida. Abrazo a Nina, cierro los ojos y sueño con todos los colores que usaré mañana. Buenas noches, habitación segura.